Tierra escondida en el corazón de la gran
región himalaya, muy poco conocida en el
mundo, se encuentra cercada por enormes vecinos
y limitada por algunas de las más altas
cumbres del planeta. Ocultada por los poderosos
Himalayas, entre India y China, la gente butanesa,
con gran independencia, ha vivido una larga vida
de aislamiento del resto del mundo. Han conseguido
así mantener la herencia cultural y espiritual
de sus viejas tradiciones.
Bután, el último paraíso
de la tierra, refleja una ancestral religión,
cultura, arte y arquitectura en sus doradas cumbres
rodeadas por el entorno de un profundo valle y
laderas verdes. Bután transmite un especial
sentimiento de calma y serenidad, el cual te envuelve
a cada instante que te adentras en su reino. La
gente es profundamente religiosa siguiendo el
Budismo Mahayana. El aire de espiritualidad es
evidente, incluso en los centros urbanos donde
el rodar de los molinillos de oración,
el murmullo de los mantras y el brillo de las
lámparas de mantequilla en las casas son
todavía importantes características
de la vida cotidiana. Los monasterios, los templos
y los monumentos religiosos son encontrados a
través de todo el paisaje, dando fe de
la importante presencia del budismo. Monjes de
cualquier edad habitan por cualquer rincón
de Bután.
Bután es muy rico en flora y fauna himalayas.
Casi tres cuartas partes del área total
se encuentran cubiertas por la jungla. Los picos
cubiertos de nieve, los exhuberantes valles y
la increíble belleza de los paisajes rurales
imprimen un recuerdo imborrable. Te animamos cordialmente
a que te unas a alguno de los tours que exploran
este país.
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